«Somos la prueba: los médicos y los ciudadanos pueden autoorganizarse para dotarse de buenos sistemas sanitarios»

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13.09.2018

«Somos la prueba: los médicos y los ciudadanos pueden autoorganizarse para dotarse de buenos sistemas sanitarios»

El doctor Orce es el presidente de Assistència Sanitària. Nos reunimos en su despacho en la sede de ASC, en la Avenida Tarradellas de Barcelona, una sede que los más de doscientos mil socios de ASC y SCIAS conocen muy bien, para que nos explique cómo empezó este modelo de sanidad y qué lo hace tan original en el contexto europeo.

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¿Cuál es el contexto histórico en el que el modelo espriuano comienza a emerger?
Un contexto difícil, el de los años cuarenta, en plena posguerra. Era una situación durante la cual España estaba desconectada de las corrientes europeas y de cómo evolucionaba la sociedad. En España había una cultura importante, en el ámbito popular, de autoorganización de las comunidades, de los municipios, para resolver sus problemas sanitarios. En los pueblos, había médicos a los que la gente que no tenía dinero retribuía en especies: un pollo, un saco de patatas o legumbres, lo que fuera. El médico cuidaba de la comunidad y la comunidad le ayudaba a mantenerse. Este concepto tenía un nombre: la iguala. Todo el mundo pagaba su iguala al médico, que significaba una cantidad anual, que podía ser en dinero, en servicios o en especies. Era un fenómeno muy extendido en toda España.

Entiendo que estamos hablando de antes de que hubiera algún tipo de sanidad pública.
En aquella época no existía la sanidad pública. Los médicos que había se encontraron con empresarios que organizaban servicios para atender a la población y tenían a los médicos puramente como trabajadores, bastante mal retribuidos, que trabajaban en un marco estricto que les condicionaba el tipo de atención que podían dar. En este caldo de cultivo, en 1942 el ministro Girón de Velasco puso las bases de lo que sería el Sistema Nacional de Salud. Paralelamente, en algunas provincias, empezando por Vizcaya, los médicos se autoorganizaron porque no les gustaba ser trabajadores por cuenta ajena y no estar bien retribuidos. A aquella empresa colectiva la denominaron igualatorio, un nombre emparentado con las tradicionales igualas. Se trataba de una lista de médicos que ofrecían servicios médicos a la gente que quería elegir un médico de aquella lista, y cada uno cobraba en función del trabajo que hacía.

¿Qué tenía de especial, en comparación con las tradicionales igualas, el hecho de estar en una lista?

Descubre todas las respuestas en la página 38 y 39 de nuestra revista Compartir.

 

 

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