El sueño hecho realidad de un visionario tenaz

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11.10.2018

El sueño hecho realidad de un visionario tenaz

El modelo de cooperativismo sanitario creado por el doctor Josep Espriu está, poco más de quince años después de su muerte, más vivo que nunca. La obra que empezó a construir en 1957 sin más armas que sus grandes dosis de ingenio y tesón y su facilidad para aglutinar voluntades se ha convertido en un modelo internacional de prestación de servicios que tiene como eje principal el diálogo permanente entre médicos y pacientes.

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Cuando el joven doctor Josep Espriu comenzó a ejercer en su consulta del barrio barcelonés de Gracia, la medicina social o colectiva a la que podían acceder la inmensa mayoría de las personas era, en sus propias palabras, una “medicina de calderilla”.

Para los pacientes, la atención recibida dejaba mucho que desear, pero no era mayor la satisfacción de los médicos que ejercían para aseguradoras o mutualidades, cuyas precarias condiciones de trabajo pudo conocer el doctor Espriu de primera mano tras ser elegido vocal de médicos jóvenes del Colegio de Barcelona.

Empeñado en cambiar esa lamentable situación, en la que tampoco el sector público –el Seguro Obligatorio de Enfermedad se había implantado en España unos pocos años antes– garantizaba una medicina social satisfactoria, el doctor Espriu se fijó en una exitosa fórmula implantada en Vizcaya, la de los igualatorios médicos. En ella se inspiró para sentar las bases de lo que sería más adelante su propio modelo de cooperativismo sanitario: libre elección de médico; honorarios facultativos por acto profesional, lo que permitía a los médicos ser a la vez propietarios y empleados, y, finalmente, renuncia a obtener dividendos.

“Ideas justas y muy simples”

“Estamos hablando de la dignidad de la medicina que se ocupa de las personas y de la dignidad que se merece siempre el ser humano enfermo, y ello no puede ensuciarse con el afán de lucro”. Así de tajante se mostraba el doctor Espriu, tan reacio a reconocer la “fuerza del dinero” como fascinado por la posibilidad del contacto directo entre médico y paciente, una idea que le sedujo desde el minuto inicial y que pasó a ser el principal de sus objetivos. “Me he esforzado –declaró a Ramón Rius, autor de “Conversaciones con Josep Espriu”– para servir a unas ideas que son justas y también muy simples: que el enfermo hable con confianza con el médico, que el médico quiera al enfermo y que entre los dos no se interponga nada ni nadie, que no haya intermediarios, que son la causa de las interferencias y de los malentendidos.

Reportaje completo en la página 34 de nuestra Revista Compartir 

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